Desafiando la cultura del consumo

Seducción de la cultura de consumo

Para muchas personas, cambiar su relación con las sustancias implica cambiar su manera habitual de relacionarse con el mundo.

Rito de paso y comunidades de reconocimiento

Michael White 

Diariamente recibimos estímulos para participar en el consumo de varias sustancias, y muchas de ellas son adictivas. Podríamos decir que la cultura contemporánea es una ‘cultura del consumo’. Tenemos a nuestra disposición un rango cada vez mayor de sustancias, cuyo consumo se atribuye a diferentes causas que dependen de varias circunstancias. Para algunas personas, la cantidad y/o la naturaleza adictiva de las sustancias que están consumiendo - ya sean legales, ilegales o bajo prescripción - se convierte en un problema para ellas mismas o para otros.

Cuando esto ocurre, estas personas a menudo buscan ayuda profesional. Durante las consultas, se plantean preguntas como las siguientes: ‘¿Por qué no puedo dejar de consumir estas drogas?” o ‘¿Por qué no puedo resistirme al alcohol?’ Ante preguntas de este tipo, los terapeutas que comprenden que nuestra cultura es una cultura del consumo, sugieren explorar otro tipo de cuestiones: ‘¿Por qué algunas personas no consumen drogas?’, ‘¿Por qué algunas personas no consumen más drogas?’, ‘¿Por qué algunas personas no consumen alcohol en exceso?’. Este tipo de preguntas ponen el énfasis en las diversas fuerzas que incitan al consumo de sustancias. Estas preguntas y otras como ‘¿Cómo es posible que, a pesar de todo esto, tengas el deseo de dejar de consumir estas sustancias?’ o ‘¿Cómo has sido capaz, en estas circunstancias, de creer en la posibilidad de una vida libre de alcohol?’ ofrecen la posibilidad de explorar algunas acciones excepcionales en las vidas de las personas, que hasta ese momento se han visto ensombrecidas e invisibilizadas. Y la exploración de estos hechos contribuye al desarrollo de relatos y contra-argumentos en la vida de las personas - por ejemplo ‘la resistencia al abuso de sustancias’ y ‘el autocuidado’.

En vista de la naturaleza creciente de las adicciones y del consumo excesivo de sustancias, no sería realista esperar que las terapias individuales den resultado por sí solas.

El énfasis que se le da aquí a las fuerzas culturales que incitan al consumo de sustancias es significativo, quizás para que lo primero que tengan las personas que quieren cambiar su relación con una sustancia, sea una comprensión de a lo que se tendrán que enfrentar para conseguir su objetivo. Si la idea que tiene la persona sobre la lucha contra la adicción y/o el consumo excesivo de sustancias, es que principalmente se trata de una cuestión de dejar de tomar unas pastillas, alejarse de la botella o deshacerse de las agujas, estarán a punto de experimentar un fracaso humillante que complicará aún más sus vidas. Partiendo de esta idea de base, existe el riesgo de que sus buenas intenciones se conviertan en un fracaso muy pronto. Con esta idea, las personas no entenderán realmente lo que supone para ellas tomar esta decisión, y no tendrán la oportunidad de prepararse adecuadamente para su separación de la adicción y/o del consumo excesivo de sustancias.

En su deseo de cambiar su relación con las sustancias, las personas no se posicionan sólo en contra de las fuerzas culturales que incitan al consumo. Y tampoco se trata de despreciar la importancia de la historia y las tradiciones de la cultura del consumo. Para muchas personas, cambiar su relación con las sustancias implica una ruptura con muchos aspectos de sus vidas. Implica cambiar su manera habitual de relacionarse con el mundo. Requiere cambiar determinadas maneras de entender sus vidas y las vidas de los demás. Y, para muchos, también significa romper con sus círculos de relaciones personales y sociales.

Romper con las adicciones y/o el consumo excesivo de sustancias generalmente requiere un cambio de vida muy importante, algo parecido a una etapa de migración de identidad, un acto de dejar intencionalmente su forma de vida presente para construirse una nueva vida. Perseguir el deseo de revisar su relación con las sustancias, supone para la persona el inicio un viaje y el abandono del territorio de la vida al que está acostumbrada, y esta es la primera etapa de este viaje. Pero al salir, la persona no tiene un destino o punto de llegada asegurado. Al salir de lo familiar y conocido, la persona no llega a otro lugar conocido. Este viaje es un partir hacia lo desconocido, en el que sólo está asegurada la dirección general. Pero la persona no conoce cuán lejos deberá viajar, ni qué será de ella durante el trayecto.

Romper con las adicciones y/o el consumo excesivo de sustancias requiere abandonar intencionadamente la forma de vida presente para construir una nueva vida.

El rito de paso

Cuando me consultan personas que quieren romper con la adicción y/o el consumo excesivo de sustancias, a menudo acudo a la metáfora del rito de paso. Según el planteamiento de van Gennep (1960) y Turner (1969), se pueden distinguir tres fases. La primera es la Fase de Separación, en la que la persona rompe con su vida conocida y esta ruptura marca el comienzo del viaje. La segunda es la Fase Liminal. Esta fase representa un período intermedio, en el que la persona carece de una manera conocida y familiar de ser y estar en el mundo, y donde nada de lo que encuentra es parecido a lo que tenía antes en su vida. Esta fase se caracteriza por períodos de desorientación, confusión y momentos de gran desesperación. La tercera fase es la Reincorporación y se alcanza cuando la persona descubre que ha llegado a otro lugar en la vida, donde experimenta una manera de “encajar” que le proporciona una sensación de estar de nuevo en casa, estar bien consigo misma y con su nueva forma de vida. En ese momento, la persona recupera la sensación de ser experta y conocedora de su propia vida.

Cuando trabajamos con la metáfora del Rito de Paso, proporcionamos a la persona un mapa general de las experiencias que puede experimentar al romper con la adicción y/o el consumo excesivo de sustancias. Este mapa con sus fases de separación, liminal y de reincorporación, a veces es una ayuda valiosa para los viajes difíciles ya que ofrece una guía general para atravesar los territorios que la persona encontrará en el trayecto y una base para predecir las experiencias que va a tener.

Asimismo, el mapa informa a las personas sobre los preparativos que deben hacer para la partida. Sin un mapa que ofrezca a las personas algún tipo de preparación, existe un riesgo significativamente mayor de que éstas vuelvan al punto de partida, antes de completar su viaje.

Por eso, antes de dar el primer paso en la migración de identidad, en el período previo a la fase de separación, debemos explorar junto con la persona, todas las fuerzas a las que se va a enfrentar al dar este paso hasta que comprenda el significado completo de la migración de su identidad. Comprender el significado y la importancia de estas fuerzas contribuirá a estar más preparado para el viaje. Si no han sido adecuadamente identificadas todas las fuerzas y si no se ha llegado a una comprensión del significado de esta migración de identidad antes de emprender el viaje, es muy probable que la persona retroceda.

Además de prestar atención a los preparativos para la fase de Separación, es importante hacer algunas predicciones sobre las experiencias que podemos encontrarnos en la fase liminal – entre ellas, el hecho de que esta fase se caracteriza por períodos de confusión y desorientación y, a veces, desesperación y desorientación – y estos preparativos ayudarán a las personas a superar estas experiencias y llegar finalmente a la reincorporación.

Antes de emprender este viaje, y mientras dan sus primeros pasos, las personas sienten con frecuencia que su espíritu se eleva con la esperanza de vivir una vida diferente. Sin embargo, en algún momento, se verán inmersas invariablemente en la confusión y la desesperación. Esto se suele interpretar como un fenómeno fisiológico, asociado a la abstinencia de sustancias. De todas formas, aunque este fenómeno sea significativo, no consigue explicar por completo la reacción de las personas. Al comenzar este viaje, rompen con lo conocido, se separan de una sensación familiar consigo mismas, y se encuentran perdidas a la hora de tratar con el mundo. Si no interpretamos esta experiencia en el contexto de la fase liminal, entonces la consideraremos una recaída. En estas circunstancias, sin haber llegado a alcanzar sus sueños, vivir como esclavos de la adicción y/o consumo de sustancias a menudo se convierte en una alternativa más atractiva que seguir esforzándose para revisar la relación con estas sustancias.

Aunque estemos prestando mucha atención al mapa para este viaje y a la preparación para las fases de separación, liminal y de reincorporación, es importante que las personas entiendan que volver atrás sigue siendo una posibilidad. Hay varias formas de entender esta vuelta atrás y de prepararse para esta posibilidad, sin que se tenga que considerar un fracaso y sin que esta vuelta atrás contribuya a que la persona experimente una sensación de “vuelta a empezar” que hace que se sienta avergonzada y que debilite sus esperanzas en futuros esfuerzos. El retroceso puede entenderse como el resultado de una apreciación insuficiente de las fuerzas que incitan al consumo de sustancias, una preparación insuficiente para la fase liminal, etc. También se puede interpretar que todos los intentos de migración de este tipo contribuyen al desarrollo de conocimientos y habilidades necesarias para completar con éxito el viaje, y que estos contribuirán a que las personas estén mejor preparadas con vistas a futuros intentos.

Otros mapas

A veces resulta útil proporcionar a las personas mapas de los viajes que otros han hecho. Aunque estos otros mapas no serán una representación precisa de los altibajos que puede experimentar la persona que está preparando su viaje, sin embargo, le proporcionarán cierta información sobre lo que está por llegar y le proveerán de una guía para llevar a cabo los preparativos. Estos otros mapas también pueden servir para tranquilizar a la persona que está en la fase liminal y se encuentra en un estado de confusión y desesperación; la presencia de esos mapas es la prueba de que ese estado es predecible y que otros han estado allí, han sobrevivido a todo eso y finalmente las cosas les han ido mejor.

Además de ofrecer mapas de viajes similares, existe la posibilidad de invitar a otras personas a alguna reunión, con el propósito de entrevistarles sobre sus experiencias de migración. Hay mucho que aprender de estas entrevistas: qué ha sostenido a otras personas durante la fase liminal, qué conocimientos y habilidades específicas han desarrollado, qué relaciones y circunstancias o estructuras les han servido, etc. Podemos invitar a personas que han sufrido migraciones geográficas, nacionales, culturales y, por supuesto, migraciones de identidad al romper con la adicción y/o el consumo excesivo de sustancias. Puede ser particularmente útil entrevistar a personas que emprendieron una migración, dieron marcha atrás y luego volvieron sobre sus pasos, pero esta vez completando el viaje. A menudo, las personas entrevistadas están dispuestas a ser una fuente de apoyo y estímulo para los que están a punto de emprender este viaje.

Los datos recopilados de estas entrevistas nos proporcionan información relevante sobre los preparativos que se están haciendo para el viaje. Estas entrevistas también estimulan el ingenio y la expresión de algunos conocimientos y habilidades, relevantes para las transiciones en la vida, que se pueden rastrear a través de su propia historia personal. Explorar de manera más exhaustiva estos rastros, pueden hacer que estos conocimientos y habilidades se describan con mayor riqueza y, por lo tanto, estén más disponibles para ser utilizadas durante la migración de la identidad, sobre todo en la fase liminal.

Formalizar el rito de paso

Formalizar el rito de paso puede ser muy útil. Consiste en buscar una audiencia adecuada para que la persona anuncie su decisión de romper con la adicción y/o el consumo excesivo de sustancias, delante de estos testigos. La persona puede hablar sobre su comprensión de las fuerzas a las que tiene que enfrentarse para tener éxito y puede compartir los significados que tiene este viaje para ella, en términos de migración de identidad. De esta forma, tendríamos conversaciones sobre los riesgos y las inseguridades asociados a esta migración de identidad, sobre los preparativos, habilidades y conocimientos que la persona necesita para esta transición. Las personas que participan, darán testimonio de todo esto contestando a lo que están escuchando.

Este tipo de reconocimiento, valida significativamente la decisión de la persona de llevar a cabo esta migración, sus propósitos, esperanzas y compromisos a los que hace referencia su decisión, así como del coraje, la determinación, los conocimientos y las habilidades que serán necesarios para concluir con éxito el viaje. En este punto, los testigos suelen ofrecer a la persona sus propios recursos para el tránsito por la fase liminal.

También puede ser útil planificar con antelación la celebración que marcará la llegada de la persona a la fase de reincorporación, cuando la persona empiece a experimentar cierto sentido de familiaridad con otras formas de ser y estar en el mundo, cuando tenga de nuevo la sensación de “estar en casa” en el mundo, pero en un lugar diferente. Se puede decidir la forma que tendrá esta celebración y hacer una lista de invitados. Se pueden hacer conjeturas sobre el tipo de historias que la persona podría contar sobre su viaje y sobre la declaración que tendrá que hacer a su llegada a ese lugar diferente en su vida.

Alcohólicos Anónimos: el rito de paso estructurado

En los párrafos anteriores he hablado sobre la metáfora del rito de paso y he proporcionado algunas ideas sobre cómo podría aplicarse para ayudar a las personas que deseen revisar su relación con las sustancias. Al repasar lo que he escrito, he estado pensando en algo que parece que se ha convertido en un enfoque bastante establecido para abordar las adicciones y/o el consumo excesivo de sustancias que tiene la estructura de un rito de paso: Alcohólicos Anónimos (AA). Aunque las ideas que he presentado aquí no tienen relación directa con AA, y a pesar de que muchas de las ideas y prácticas narrativas entran en contradicción con muchas de las ideas y prácticas de AA, tengo un gran respeto hacia esta asociación, que lleva funcionando más de dos décadas. Compartiré aquí algunas de mis reflexiones aunque me declaro no conocedor del sistema.

Creo que los creadores de AA tenían una gran visión y una profunda comprensión de la importancia de los ritos de paso. En el centro de AA se encuentra un ritual que proporciona la formalización de las etapas de separación e incorporación, y que marca, al mismo tiempo, un punto de inflexión en las vidas de las personas.

Todo esto, acompañado por la convocatoria de audiencias que les brindan la oportunidad a las personas de dar testimonio de las decisiones que han tomado para romper con el consumo excesivo de alcohol, los deseos y propósitos que motivan estas decisiones, y contar y re contar las historias de sus vidas ante un grupo de testigos, muchos de los cuales son veteranos en este tipo de viajes.

En este contexto, las respuestas del grupo de testigos reconocen y validan poderosamente las decisiones, deseos, propósitos e historias de las personas. A medida que estas decisiones e historias, y estos relatos sobre deseos y propósitos, se describen con más detalles, se vuelven más influyentes: dan forma de manera significativa a las vidas de las personas.

AA también proporciona apoyo para los que están pasando por la fase liminal de este viaje. Existe un sistema de amigos que proporciona apoyo íntimo y una comunidad implicada de compañeros de viaje que comparten mapas, conocimientos y habilidades específicas para viajes de este tipo. La estructura de AA se basa en ofrecer oportunidades frecuentes para que los viajeros den voz a las pruebas y tribulaciones que se encuentran durante los viajes, y para que se les reconozcan las luchas con las que están comprometidos.

La forma que tiene AA de tratar a las personas que vuelven a beber suele ser compasiva y evita juzgar. Esto es como un antídoto contra la sensación de fracaso personal que tan a menudo provoca abandonos del viaje y, al mismo tiempo, mantiene las puertas abiertas para que las personas vuelvan a intentarlo. En respuesta a los retrocesos, la comunidad de AA intenta llegar más allá, invocando a las personas que han estado allí y que, por lo tanto, tienen un entendimiento profundo de la desesperación que se experimenta en esta fase de la lucha.

Para explicar por qué las personas abandonan el abuso de sustancias, AA da prioridad a conceptos como propósito consciente, compromiso y vocación. Al privilegiar estas nociones y al no unirse al espíritu contemporáneo que psicologiza las motivaciones de las personas, AA anima a las personas a resistirse al impulso de dejar sus vidas en manos del conocimiento profesional: saber qué necesitas para entender tu situación no requiere someterte al conocimiento ‘experto’. Al mencionar el propósito consciente, el compromiso y la vocación, AA pone el énfasis en las formas de vida que están guiadas por las éticas personales, formuladas y re formuladas una y otra vez, mediante el contar y re contar en una comunidad que comparte las mismas preocupaciones.

Alcohólicos Anónimos, a través del viaje que estructura y los entendimientos que enfatiza, ha tenido claramente un impacto positivo en la vida de muchas personas.

Las respuestas de la comunidad

Teniendo en cuenta que la cultura contemporánea es una cultura de consumo y que hay una gama cada vez más amplia de sustancias disponibles para consumir, no debería sorprendernos que la adicción y/o el consumo excesivo de estas sustancias sea tan frecuente, con la consecuente destrucción de las vidas de tantas personas, traumatizando a sus familias y causando estragos en nuestras comunidades. En vista de la naturaleza creciente de esta situación, creo que no sería realista esperar que las terapias individuales den resultados por sí mismas. Es urgente crear iniciativas comunitarias que atiendan este problema.

Alcohólicos Anónimos ofrece una respuesta comunitaria que ha ayudado a muchas personas. Pero, a pesar de su éxito, hay muchas personas que no encajan muy bien con esta comunidad. ¿De qué manera podría este hecho animarnos para unirnos en la exploración y desarrollo de otros enfoques comunitarios para ayudar a las personas a romper con las adicciones y / o el consumo excesivo de sustancias?

Quizás algunas de estas exploraciones podrían ser informadas por aplicaciones alternativas de la metáfora del rito de paso.

1. Este artículo originariamente ha sido una entrevista de David Denborough a Michael White. Las preguntas reflexivas de David y las respuestas que quedaron anotadas en un borrador, ayudaron a dar forma a este escrito. También me gustaría agradecer a varias personas que leyeron los borradores anteriores a este documento y ofrecieron respuestas útiles y comentarios. En particular, me gustaría dar las gracias a Amanda Kamsler, David Epston y Loretta Perry.

Referencias bibliográficas:

Turner, V. 1969: The Ritual Process. Nueva York: University Cornell Press
van Gennep, A. 1960: The Rites of Passage. Chicago: Publicaciones University of Chicago Press.

 

Artículo publicado por primera vez en “New perspectives on ‘addiction’,” special issue of Dulwich Centre Newsletter, 1997, nos 2 & 3, 38-47.

Traducción: Ana Dumitrascu

Nota traducción: la presente no es una traducción literal sino un intento de adaptación para transmitir los significados y mantener en lo posible las expresiones del autor; la Terapia Narrativa trabaja con sus propios términos y significados.

Nota del editor
Al acabar esta publicación, nos dimos cuenta de que no teníamos un documento que planteara problemas relacionados con los programas basados en la comunidad. Invitamos específicamente a Michael a contribuir a este tema. Le pedimos que conectara los programas existentes basados en la comunidad y las prácticas narrativas. Este documento empezó siendo una entrevista y se convirtió en un breve escrito con el objetivo de generar debate dentro del campo. Para el próximo número estaríamos muy interesados en conocer de qué forma otras personas que utilizan las prácticas e ideas narrativas, trabajan con problemas relacionados con el alcohol y otras drogas, de manera colectiva.
Copyright © Dulwich Center Publications 1997

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